RECUPERÁNDOSE
DEL COVID-19
Tomando
en cuenta el rol de la nutrición para reponer fuerzas y energía
Millones de
personas alrededor del mundo han sido impactadas por la COVID-19. Sabemos que
el virus afecta a las personas de diversas maneras, pero una cosa es segura: el
camino hacia la recuperación requiere fuerza y energía. Las enfermedades a
menudo nos dejan sintiéndonos débiles, pero con una nutrición adecuada puedes encaminarte
para finalmente sentirte mejor, más fuerte y con más energía.
El impacto
de la inactividad de los músculos
Si bien los efectos de la COVID-19 son muy variados, los casos leves a
severos pueden dejar a las personas inactivas o en cama durante días o semanas.
Esto puede tener un impacto muy fuerte en la masa muscular. Investigaciones han
demostrado que, en adultos mayores sanos, solo 10 días de inactividad pueden
conducir a una pérdida del 10% de la masa magra total de la pierna[1].
En este sentido, el Dr. Oscar Quintero, Director Médico en Abbott, explica
que “la pérdida de masa muscular puede ser aún más grande en adultos mayores
que se están recuperando de alguna enfermedad. Si bien no siempre es evidente
de inmediato, esta disminución puede ser un obstáculo para la salud general”. De
hecho, cuando se combate contra una enfermedad, perder músculo puede ser uno de
los resultados más negativos que impactan en la salud, provocando discapacidades
físicas y mala calidad de vida[2]. Sin
embargo, la combinación correcta de movimiento y una dieta saludable puede
ayudar a mantener la masa muscular y ayudar con la recuperación.
Priorizar
la nutrición para recuperar la salud
Junto con
la actividad física, una buena nutrición proporciona los nutrientes necesarios
para apoyar la salud inmunológica y ayudar a prevenir o revertir la pérdida
muscular. Incluso cuando se lucha contra el resfriado común, alguien podría
evitar comidas nutritivas y optar por algo ligero y fácil, como galletas o
sopa. Pero para recuperarse adecuadamente de una enfermedad, como COVID-19, es
necesario incorporar una amplia nutrición para promover la salud y recuperar la
fuerza. Los nutrientes que apoyan el sistema inmune incluyen proteínas, zinc y
vitaminas A, C, D y E. Las proteínas también son clave para reconstruir el
músculo que respalda su fuerza, energía y salud en general.
Un síntoma de COVID-19 puede ser la pérdida del gusto, y con cualquier
enfermedad, a menudo también hay una pérdida de apetito. Esto puede dificultar
que se obtengan los nutrientes que necesita para apoyar la recuperación. Por
ello, los suplementos nutricionales pueden ayudar, ya que son ricos en
nutrientes y fáciles de tomar, por lo que las personas pueden obtener los
nutrientes importantes, independientemente del tamaño de su apetito. Para
promover la salud muscular; investigaciones además demuestran que un compuesto
poco conocido, el HMB, también puede ser beneficioso. Así mismo, estudios han
explorado el papel del HMB en las enfermedades crónicas y agudas, las
hospitalizaciones y la pérdida muscular relacionada con la edad, y descubrieron
que ofrecía una mejoría al:
·
Reducir
la inflamación y mejora de la función pulmonar en pacientes con EPOC en la UCI.[3]
Si bien el
HMB se produce naturalmente en alimentos como el aguacate y la toronja, es
difícil obtener suficiente HMB solo de las fuentes de alimentos.[8] Por lo tanto, puede ser beneficioso buscar un
suplemento nutricional que incluya HMB.
Cuando se
recupera de COVID-19, o de cualquier enfermedad, es importante priorizar la nutrición
para recuperar la buena salud. La actividad física combinada con la nutrición
adecuada puede promover el sistema inmunológico y la salud muscular para ayudar
a los adultos en su camino hacia la recuperación.
[1] Kortebein P et al. JAMA.
2007;297;1772-1774.
[2] Landi F. et al. Eur Geriatric Med: 2016;7(3):197-200.
[3] Hsieh, et al. Asia Pac J Clin Nutr 2006;15:544–50
[4] Deutz NEP et al (2013) Clinical
Nutr. 32 (5) 704–712
[5] Hsieh, et al. Asia Pac J Clin Nutr 2010;19:200-208
[6] Vukovich et al J. Nutr. 2001;131:2049-2052
[7] Stout J et al (2013) Exp. Gerontol. 48; 1303-1310
[8] Zhang Z, et al. FASEB J. 1994;8:A464.

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