· La nueva tecnología permite hacer rápidamente procedimientos mínimamente invasivos de alta precisión para enfermedades cardiovasculares y neurovasculares complejas.
A nivel global la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor de 15 millones de personas sufren un ACV cada año, de las cuales 6,5 millones fallecen y 5 millones quedan con discapacidades permanentes.
La Clínica del Occidente cuenta con un angiógrafo de última generación en su sala de hemodinamia, un avance tecnológico que eleva la capacidad diagnóstica y terapéutica para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares complejas. Este equipo fortalece los servicios de cardiología intervencionista, hemodinamia y neurointervencionismo, posicionando a la institución como un centro de referencia en atención de alta complejidad.
“Este angiógrafo nos permite visualizar con extrema precisión el sistema vascular del corazón y del cerebro, y actuar de manera rápida y segura cuando más importa”, afirma el doctor Andrés Camilo Granados, neurocirujano neurointervencionista de la Clínica del Occidente.
Un salto tecnológico para procedimientos críticos
Gracias a esta nueva tecnología la Clínica del Occidente realiza procedimientos mínimamente invasivos, con beneficios claros para pacientes:
· Mayor precisión diagnóstica y terapéutica: Las imágenes en tiempo real de alta resolución permiten a los especialistas orientar sus intervenciones con exactitud.
·
Tratamientos endovasculares avanzados: El angiógrafo es fundamental en
el manejo del ACV isquémico mediante trombectomía
mecánica, una técnica que extrae el coágulo responsable del ACV sin cirugía
abierta y que solo está disponible en centros de alta complejidad.
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Menor riesgo y recuperación más rápida: Al no requerir grandes
incisiones los procedimientos reducen complicaciones, dolor postoperatorio y
tiempo de hospitalización.
· Capacidad de tratamiento para aneurismas y malformaciones vasculares: Con reconstrucciones 3D y tomografía de coherencia óptica (OCT), el equipo potencia la evaluación y el tratamiento de condiciones neurovasculares complejas.
“El ACV es una carrera contra el reloj”, explica el doctor Granados. “Cada minuto sin flujo sanguíneo causa daño neuronal irreversible. Con este equipo podemos llegar al origen del problema con velocidad y precisión, lo que se traduce en mejores resultados clínicos y más oportunidades de recuperación para el paciente”.
Impacto para la comunidad
Además del manejo del ACV este angiógrafo fortalece el diagnóstico y tratamiento en cardiología intervencionista, incluyendo angioplastias coronarias y colocación de stents, ampliando las capacidades de atención integral de la Clínica del Occidente para eventos cardiovasculares agudos y crónicos.
Este avance tecnológico refuerza el compromiso de la Clínica del Occidente con la innovación médica, la excelencia en el cuidado de la salud y la atención oportuna de patologías que requieren intervención rápida y especializada.

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