jueves, 16 de julio de 2026

 MALOCLUSIONES: LA SILENCIOSA ALTERACIÓN FUNCIONAL QUE AMENAZA MUCHO MÁS QUE LA APARIENCIA DE SU ROSTRO

La alineación de los dientes y la posición de los maxilares tienen un impacto que trasciende la estética dental. Cuando existe un desequilibrio en esta relación, conocido clínicamente como maloclusión, funciones básicas como masticar, hablar, respirar e incluso dormir pueden verse comprometidas. Según Diana Carolina Forero, ortodoncista adscrita a la Clínica Dental Colsanitas en la Torre Keralty, “entre el 60 % y el 75 % de la población presenta algún grado de esta alteración funcional”.

Una maloclusión ocurre cuando los dientes y los huesos que los sostienen no se relacionan correctamente. Su origen puede ser genético o desarrollarse durante la infancia debido a hábitos como el uso prolongado del chupo o la succión del dedo, los cuales alteran el desarrollo maxilar. En la edad adulta, esta condición suele aparecer como consecuencia de la pérdida de piezas dentales, el bruxismo o enfermedades periodontales. Cuando los dientes no encajan de manera adecuada, se generan sobrecargas durante la masticación que desgastan el esmalte dental y producen tensiones en la mandíbula, los músculos faciales y el cuello. Además, la posición retraída de la mandíbula o un desarrollo óseo limitado pueden reducir el espacio de la vía aérea, facilitando la aparición de ronquidos o apnea del sueño.

"La mordida no es solo un tema estético, es un problema funcional que puede afectar la calidad de vida”, explica Forero.

Jimmy Guerrero, especialista en rehabilitación oral de la Clínica Dental Colsanitas en la Torre Keralty, agrega que “estos desequilibrios pueden pasar desapercibidos al inicio porque el cuerpo tiende a adaptarse, pero si no se evalúan, pueden generar desgaste, pérdidas dentales, problemas periodontales y asimetrías complejas. Por esto, la evaluación temprana permite preservar la función y evitar complicaciones a futuro”.

En la actualidad, el diagnóstico de estas alteraciones se realiza con herramientas tecnológicas avanzadas, como el escáner intraoral en tres dimensiones y la tomografía computarizada 3D. Estos sistemas permiten a los especialistas evaluar con alta precisión el estado del hueso, las raíces dentales, la morfología maxilar e identificar patologías, lo que facilita el diseño de tratamientos médicos y odontológicos personalizados antes de que la condición requiera intervenciones invasivas como una cirugía maxilofacial.

Para prevenir el deterioro funcional del sistema masticatorio y respiratorio asociado a la maloclusión, los expertos recomiendan implementar las siguientes pautas de cuidado y seguimiento:

      Realizar evaluaciones tempranas: Iniciar las valoraciones clínicas entre los seis y siete años de edad para identificar señales como respiración oral, desgaste prematuro o dolor atípico, permitiendo guiar el crecimiento maxilar a tiempo.

      Controlar hábitos en la infancia: Evitar el uso prolongado del chupo, el biberón o la succión del dedo, factores que alteran la estructura ósea de los niños.

      Tratar el bruxismo: Acudir a evaluación médica si se experimenta rechinar de dientes o tensión mandibular, especialmente en contextos de estrés, para evitar sobrecargas musculares.

      Reemplazar piezas dentales perdidas: Evitar que los dientes vecinos se inclinen y alteren la dinámica de la mordida mediante un tratamiento de rehabilitación oportuno.

La salud oral no debe limitarse a la corrección visual de la sonrisa, es importante entender que la boca es un sistema articulado que interviene directamente en la respiración y el descanso es vital para el bienestar general. Mantener hábitos de prevención y realizar consultas periódicas con especialistas idóneos garantiza que cualquier alteración se identifique y trate de manera oportuna, protegiendo las funciones esenciales del cuerpo a largo plazo.

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