¿SUFRE DE ‘SISIFEMIA’? EL SÍNDROME DEL TRABAJADOR INCANSABLE Y CÓMO DIFERENCIARLO DEL BURNOUT
Introducido formalmente en marzo de 2022 por los catedráticos españoles Araceli López-Guillén y José Manuel Vicente en la literatura médica, el concepto define el cuadro de agotamiento de quien se obliga a trabajar sistemáticamente por encima de sus umbrales de rendimiento.
Para
la doctora Rosana Gluck, psiquiatra adscrita a Colsanitas, la sisifemia es un
estado de agotamiento psicológico crónico que aparece cuando el trabajador
siente que sus tareas y su trabajo son interminables, repetitivos o carentes de
sentido personal, a pesar de esforzarse sin pausa. Describe una forma
específica de sufrimiento laboral crónico que aún no figura como un diagnóstico
formal en los manuales psiquiátricos.
El
análisis clínico indica que es un fenómeno frecuente entre trabajadores
independientes, freelancers y contratistas por resultados, cuyas labores
exigen concentración profunda y una toma de decisiones inaplazable. Al depender
de clientes, es habitual que asuman sobrecargas o trasladen el trabajo al
espacio doméstico, cayendo en dinámicas de autoexplotación laboral.
“Este
trastorno laboral puede llegar a confundirse con el burnout, ya que ambos
comparten en común que se desarrollan en el tiempo, a largo plazo, y tienen el
trabajo como desencadenante. El burnout se relaciona principalmente con la
sobrecarga laboral externa, a una exposición prolongada a cargas organizacionales
que sobrepasan al empleado, mientras que la sisifemia, se asocia a la falta
de significado percibido en el autotrabajo”, agregó la Dra. Gluck.
Para
Viviana Zapateiro, psicóloga adscrita a Colsanitas, el puente que une a ambos
diagnósticos es la desesperanza aprendida el cual consiste en un esfuerzo
excesivo y continuo donde la persona siente que no avanza o que sus metas son
inalcanzables y, al final, terminan por creer que ningún esfuerzo que hagan
valdrá la pena y que nada va a cambiar, impactando severamente su motivación.
Las
especialistas comentan que el perfil del trabajador que desarrolla sisifemia se
sostiene sobre estructuras cognitivas específicas:
- Rigidez
mental y personalización: Estas personas no
tienen mucha claridad sobre lo que quieren ni cuentan con la capacidad de
flexibilizar o de desistir de cosas que no están funcionando; persisten en
un ciclo de nunca acabar. También influye el negativismo y pensar que todo
el mundo está en su contra.
- Autoestima condicionada a la
productividad: El afectado carece de herramientas
para poner límites a jefes impositivos o a encargos sin remuneración. Se
valida por lo que es capaz de producir y no por su identidad, lo que lo
lleva a minimizar sus propios logros.
“Este
comportamiento suele gestarse en la infancia, en familias con padres
sobreexigentes que sembraron el esquema de no ser o no hacer lo suficiente.
Cuando la mente no frena, el organismo lo hace y el trastorno migra de cuadros
de ansiedad, insomnio y depresión a un catálogo de emergencias físicas:
infartos, hipertensión, arritmias, diabetes, obesidad, cefaleas tensionales,
lumbalgias y erupciones cutáneas” agregó Zapateiro.
Más
allá de las recomendaciones generales de prevención, como garantizar la higiene
del sueño, realizar actividad física y respetar las pausas, el abordaje médico
apunta a la terapia cognitivo-conductual como la herramienta más efectiva para
desmontar la urgencia de ultraproductividad.
“Es
fundamental que la persona invierta en autoconocimiento, que aprenda a
conocerse a sí misma, sepa cuáles son sus fortalezas y debilidades; identifique
qué quiere lograr, qué le brinda sentido y motivación. Sobre todo, que aprenda
a identificar sus valores y sus verdaderas prioridades”,
puntualiza Zapateiro.
El tratamiento se completa entrenando la flexibilidad cognitiva, aceptando que en el trabajo surgen contratiempos, transformando la incertidumbre en una variable que permita ajustar las metas hacia proyectos con una mejor salud emocional.

No hay comentarios:
Publicar un comentario