EL DIAGNÓSTICO TARDÍO DE LA DISPLASIA DE CADERA EXPONE A MILES DE JÓVENES A SUFRIR ARTROSIS PREMATURA
Dada su alta prevalencia, "la displasia de las caderas es la patología musculoesquelética que se presenta con más frecuencia en los niños", explica César Álvarez, Ortopedista infantil de Clínica Universitaria Colombia. Se estima que esta alteración afecta entre cuatro y siete veces más a las niñas y presenta un riesgo considerablemente mayor en bebés primogénitos o en aquellos que vienen en presentación podálica (sentados).
Aunque
es una enfermedad de origen congénito, el mayor desafío médico en el país es el
subdiagnóstico. Un estudio de la Sociedad Colombiana de Cirugía Ortopédica y
Traumatología (SCCOT) realizado en Bogotá reveló que el 88,7 % de los pacientes
del régimen contributivo reciben un diagnóstico tardío. Al no corregirse en la
infancia (etapa en la que suele ser asintomática mientras el niño gatea o
corre), la condición provoca dolor, desgaste severo y artrosis prematura cuando
los jóvenes alcanzan los 20 o 30 años de edad.
Gran
parte de esta detección tardía responde a que métodos tradicionales, como la
radiografía de tamizaje que usualmente se realiza entre el cuarto y el sexto
mes de vida, no siempre logran identificar las anomalías a tiempo. Al respecto,
Astrid Medina, Ortopedista Infantil adscrita a Colsanitas, aclara que
"muchas veces el examen físico que se realiza a los niños no es suficiente
para determinar si tienen o no displasia de cadera. Por esta razón, la
ecografía de cadera es el examen de elección más adecuado, confiable y validado
universalmente para lograr un diagnóstico temprano".
Ante
esta realidad, los especialistas recomiendan exigir y priorizar el Método de
Graf, un análisis basado en pruebas de ecografía que resulta mucho más preciso
que la evaluación física tradicional. Si la inestabilidad se identifica de
manera oportuna, la enfermedad tiene tratamiento y cura mediante intervenciones
tempranas y no invasivas, como el uso del Arnés de Pavlik.
El
factor crítico para el éxito clínico es la rapidez con la que se actúe tras el
nacimiento. Sonia Quevedo, ortopedista infantil de Clínicas Colsanitas,
enfatiza la necesidad de que las familias tomen la iniciativa: "Los padres
deben saber que el método existe, es de muy fácil acceso y pueden pedir
orientación a su pediatra para llegar a él de manera temprana. La ecografía se
debe realizar entre la cuarta y la sexta semana de vida del bebé".
La
meta del sistema médico es que todos los pacientes puedan acceder sin demoras
al diagnóstico de este problema articular. Solicitar la ecografía antes del
primer mes y medio de vida del bebé es una acción preventiva indispensable que
evita cirugías complejas y garantiza la calidad de vida en la edad adulta.

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