jueves, 3 de septiembre de 2026

  IMPACTO FISIOLÓGICO DEL RUNNING Y CLAVES MÉDICAS PARA SU PRÁCTICA SEGURA


En los últimos años, según cifras del DANE, el 56 % de los colombianos realiza actividad física y, dentro de ese grupo, alrededor de 3,4 millones practican running, posicionándolo como una de las disciplinas más populares del país. Este crecimiento se refleja en la masiva asistencia a eventos del calendario atlético nacional, como la Carrera de la Mujer. Sin embargo, de cara a este tipo de pruebas deportivas, los especialistas de la salud enfatizan que el running demanda una rigurosa adaptación cardiovascular y neuromuscular. Por ello, el entrenamiento y la preparación para estas competencias, o para la práctica de este deporte en general, no deben tomarse a la ligera; por lo contrario exigen un abordaje estructurado para evitar que la actividad física se convierta en un factor de riesgo para el sistema osteomuscular.

La doctora Valeria Latorre, médica ortopedista de Keralty, advierte que la progresión deportiva debe fundamentarse en la prevención de lesiones y la constancia estructural. Sobre el proceso de adaptación física del paciente, la especialista señala que, "los grandes resultados no nacen de la perfección, sino de la capacidad de seguir adelante un paso a la vez", resaltando la importancia de evitar sobreesfuerzos inmediatos y respetar los tiempos del organismo.

A nivel fisiológico, la práctica sistemática de este deporte genera modificaciones funcionales. El sistema cardiovascular incrementa su eficiencia al aumentar la capacidad de bombeo del corazón, mientras que el sistema respiratorio optimiza el intercambio de oxígeno. Simultáneamente, se reporta un fortalecimiento directo en los músculos, tendones y huesos, optimizando el uso de energía y reduciendo la fatiga. Además, el impacto neurológico incide en la reducción del estrés, la ansiedad y el riesgo de desarrollar enfermedades como la depresión.

Ante el aumento de pacientes en consulta qué buscan iniciar esta disciplina, la doctora Latorre expone lineamientos médicos preventivos y enumera los errores más frecuentes que deben evitarse durante el entrenamiento:

      Ejecutar una valoración médica integral: Constituye el paso inicial obligatorio para identificar factores de riesgo cardiovasculares y osteomusculares preexistentes antes de someter al cuerpo a una actividad de este tipo.

      Utilice el equipo adecuado: Conseguir el calzado idóneo es el primer paso fundamental para proteger la estructura ósea y prevenir lesiones a corto y largo plazo.

      Integre el entrenamiento de fuerza: El error más frecuente es creer que este deporte consiste únicamente en correr. El fortalecimiento muscular es vital y obligatorio para proteger las articulaciones y evitar lesiones.

      Programar el descanso y la recuperación: El descanso es vital para el progreso físico. Dormir las horas adecuadas es un factor comprobado que disminuye los niveles de estrés oxidativo y permite la recarga de las reservas de energía muscular.

      Atender las señales de alarma del cuerpo: Es perjudicial ignorar síntomas físicos, subestimar dolores articulares o intentar acelerar el proceso natural de adaptación. Se desaconseja categóricamente la automedicación ante la presencia de dolor.

La recomendación clínica final recalca que cada organismo responde de manera individual a los estímulos. Por lo tanto, el éxito en la práctica del running radica en comprender que es un proceso de construcción fisiológica a largo plazo, donde las comparaciones resultan innecesarias frente al desarrollo personal de la resistencia deportiva.

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