miércoles, 4 de noviembre de 2026

CUIDAR EL CORAZÓN EMPIEZA MUCHO ANTES DE QUE APAREZCAN LOS SÍNTOMAS

Un infarto, una insuficiencia cardíaca o un accidente cerebrovascular rara vez ocurren de forma inesperada. En la mayoría de los casos son el resultado de años de exposición a factores de riesgo como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad o el estrés crónico, condiciones que pueden avanzar silenciosamente mientras deterioran la salud del corazón.

Entre las enfermedades cardiovasculares más frecuentes se encuentran la enfermedad coronaria, la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular y la enfermedad cerebrovascular, patologías que pueden prevenirse o detectarse oportunamente cuando se controlan sus principales factores de riesgo.

“Las enfermedades cardiovasculares no aparecen de un día para otro. En la mayoría de los casos son el resultado de factores de riesgo que se acumulan durante años y que, afortunadamente, pueden modificarse. Cuidar el corazón comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas”, explica Erika María Martínez, especialista en Medicina Interna, Cardiología y Falla Cardíaca de la Clínica Iberoamérica.

Los especialistas clasifican estos factores de riesgo en dos grupos, por un lado, los modificables, entre los que se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol y los triglicéridos elevados, el tabaquismo, el sedentarismo, la obesidad y el estrés crónico. Por otro, existen factores no modificables, como la edad, la predisposición genética y el sexo, aunque en las mujeres el riesgo cardiovascular aumenta de manera importante después de la menopausia.

Uno de los principales retos es que la hipertensión, el colesterol elevado y la diabetes son conocidos como “asesinos silenciosos”, ya que pueden pasar desapercibidos durante años mientras deterioran progresivamente las arterias y aumentan el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.

La evidencia científica demuestra que adoptar hábitos saludables puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Para proteger la salud del corazón, la doctora Martínez recomienda:

  1. Realizar actividad física de manera regular, combinando al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza. Caminar 45 minutos al día, seis veces por semana, también aporta importantes beneficios.
  2. Adoptar una alimentación cardioprotectora, basada en una “dieta mediterránea a la caribeña”, priorizando pescados ricos en omega-3, legumbres como fríjoles y lentejas, frutas, verduras, frutos secos, aguacate y aceite de oliva.
  3. Reducir el consumo de ultraprocesados, bebidas azucaradas, embutidos, harinas refinadas y alimentos con alto contenido de sodio.
  4. Dormir entre siete y ocho horas, controlar el estrés y cuidar la salud mental.
  5. Evitar el consumo de cigarrillo y dispositivos de vapeo.
  6. Realizar chequeos médicos periódicos para controlar la presión arterial, la glucosa y los niveles de colesterol.

Aunque muchas enfermedades cardiovasculares evolucionan de manera silenciosa, existen señales de alerta que requieren atención médica inmediata. Entre ellas se encuentran:

●      Dolor u opresión en el pecho que se irradie al cuello, la mandíbula, la espalda o el brazo izquierdo.

●      Dificultad para respirar o fatiga desproporcionada.

●      Palpitaciones, desmayo o mareo intenso.

Asimismo, las personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular temprana, cuando un padre o un hermano ha presentado un evento cardíaco antes de los 55 años en hombres o antes de los 65 años en mujeres, deben iniciar los controles cardiológicos y metabólicos desde edades más tempranas, mantener un estricto control de los factores de riesgo y, cuando el especialista lo considere necesario, realizar estudios complementarios para estratificar el riesgo cardiovascular.

Como parte de su modelo de atención, Keralty cuenta con programas de prevención del riesgo cardiovascular y servicios especializados en la Clínica Iberoamérica, que incluyen consulta en cardiología, ecocardiografía avanzada, pruebas de esfuerzo, monitoreo de presión arterial y ritmo cardíaco, procedimientos diagnósticos, rehabilitación cardíaca y un programa integral de falla cardíaca enfocado en la detección temprana y el seguimiento de pacientes con riesgo cardiovascular.

“Cuidar la salud mental también es cuidar el corazón, el estrés crónico aumenta la presión arterial, favorece la inflamación de las arterias e incrementa el riesgo de infartos y arritmias. La prevención, los hábitos saludables y los chequeos médicos oportunos siguen siendo las herramientas más efectivas para proteger la salud cardiovascular y mejorar la calidad de vida de las personas”, concluye la doctora Martínez.

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