Entre
las enfermedades cardiovasculares más frecuentes se encuentran la enfermedad
coronaria, la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular y la enfermedad
cerebrovascular, patologías que pueden prevenirse o detectarse oportunamente
cuando se controlan sus principales factores de riesgo.
“Las
enfermedades cardiovasculares no aparecen de un día para otro. En la mayoría de
los casos son el resultado de factores de riesgo que se acumulan durante años y
que, afortunadamente, pueden modificarse. Cuidar el corazón comienza mucho
antes de que aparezcan los síntomas”, explica Erika María Martínez,
especialista en Medicina Interna, Cardiología y Falla Cardíaca de la Clínica
Iberoamérica.
Los
especialistas clasifican estos factores de riesgo en dos grupos, por un lado,
los modificables, entre los que se encuentran la hipertensión arterial, la
diabetes, el colesterol y los triglicéridos elevados, el tabaquismo, el
sedentarismo, la obesidad y el estrés crónico. Por otro, existen factores no
modificables, como la edad, la predisposición genética y el sexo, aunque en las
mujeres el riesgo cardiovascular aumenta de manera importante después de la
menopausia.
Uno
de los principales retos es que la hipertensión, el colesterol elevado y la
diabetes son conocidos como “asesinos silenciosos”, ya que pueden pasar
desapercibidos durante años mientras deterioran progresivamente las arterias y
aumentan el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.
La
evidencia científica demuestra que adoptar hábitos saludables puede reducir
significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Para
proteger la salud del corazón, la doctora Martínez recomienda:
- Realizar actividad física de manera
regular, combinando al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico
con entrenamiento de fuerza. Caminar 45 minutos al día, seis veces por
semana, también aporta importantes beneficios.
- Adoptar
una alimentación cardioprotectora, basada en una “dieta mediterránea a la
caribeña”, priorizando pescados ricos en omega-3, legumbres como fríjoles
y lentejas, frutas, verduras, frutos secos, aguacate y aceite de oliva.
- Reducir
el consumo de ultraprocesados, bebidas azucaradas, embutidos, harinas
refinadas y alimentos con alto contenido de sodio.
- Dormir
entre siete y ocho horas, controlar el estrés y cuidar la salud mental.
- Evitar
el consumo de cigarrillo y dispositivos de vapeo.
- Realizar chequeos médicos
periódicos para controlar la presión arterial, la glucosa y los niveles de
colesterol.
Aunque
muchas enfermedades cardiovasculares evolucionan de manera silenciosa, existen
señales de alerta que requieren atención médica inmediata. Entre ellas se
encuentran:
●
Dolor u opresión en el pecho que se
irradie al cuello, la mandíbula, la espalda o el brazo izquierdo.
●
Dificultad para respirar o fatiga
desproporcionada.
● Palpitaciones,
desmayo o mareo intenso.
Asimismo,
las personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular temprana,
cuando un padre o un hermano ha presentado un evento cardíaco antes de los 55
años en hombres o antes de los 65 años en mujeres, deben iniciar los controles
cardiológicos y metabólicos desde edades más tempranas, mantener un estricto
control de los factores de riesgo y, cuando el especialista lo considere
necesario, realizar estudios complementarios para estratificar el riesgo
cardiovascular.
Como
parte de su modelo de atención, Keralty cuenta con programas de prevención del
riesgo cardiovascular y servicios especializados en la Clínica Iberoamérica,
que incluyen consulta en cardiología, ecocardiografía avanzada, pruebas de
esfuerzo, monitoreo de presión arterial y ritmo cardíaco, procedimientos
diagnósticos, rehabilitación cardíaca y un programa integral de falla cardíaca
enfocado en la detección temprana y el seguimiento de pacientes con riesgo
cardiovascular.
“Cuidar la salud mental también es cuidar el corazón, el estrés crónico aumenta la presión arterial, favorece la inflamación de las arterias e incrementa el riesgo de infartos y arritmias. La prevención, los hábitos saludables y los chequeos médicos oportunos siguen siendo las herramientas más efectivas para proteger la salud cardiovascular y mejorar la calidad de vida de las personas”, concluye la doctora Martínez.

No hay comentarios:
Publicar un comentario