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La
osteoartritis puede afectar rodillas, caderas, manos y otras articulaciones.
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Conocer sus
síntomas y consultar oportunamente permite identificar alternativas para el
manejo del dolor y preservar la movilidad.
En Colombia, la carga de esta enfermedad también representa un desafío. Un análisis publicado en 2025 a partir de información del estudio SABE Colombia encontró una prevalencia de osteoartritis de aproximadamente 25,8 % entre las personas mayores evaluadas, con una prevalencia mayor en mujeres que en hombres y una asociación con factores como mayor edad y mayor índice de masa corporal.
“El dolor articular persistente no debería asumirse simplemente como una
consecuencia inevitable de la edad. Cuando una persona empieza a tener
dificultad para caminar, subir escaleras, mover las manos o realizar
actividades que antes hacía con normalidad, es importante consultar para
determinar cuál es la causa y establecer un manejo adecuado”, explica el Dr.
Andrey Rojas, Gerente Médico de Adium Colombia.
La osteoartritis es una enfermedad articular que puede afectar las
manos, rodillas, caderas, columna y otras articulaciones. Se caracteriza por
alteraciones de diferentes estructuras de la articulación y puede producir
dolor, rigidez, inflamación y limitación funcional.1
Aunque la edad es uno de los principales factores asociados, no es el
único. El exceso de peso, antecedentes de lesiones articulares, sobrecarga
mecánica y determinados factores individuales también pueden contribuir al
desarrollo de la enfermedad.
La OMS señala que el exceso de peso puede aumentar el riesgo de
desarrollar osteoartritis debido, entre otros mecanismos, a una mayor carga
sobre las articulaciones.
“La osteoartritis debe abordarse desde una perspectiva integral. La
actividad física adecuada, el fortalecimiento muscular, el mantenimiento de un
peso saludable cuando corresponda y la educación del paciente son elementos
fundamentales. Pero también es importante que cada persona reciba una
valoración individual para determinar qué alternativas terapéuticas pueden ser
apropiadas en su caso”, agrega el Dr. Rojas.
Dentro de las alternativas disponibles para determinados pacientes con
osteoartritis se encuentra la viscosuplementación con ácido hialurónico, un
procedimiento que consiste en la aplicación intraarticular de este componente.
El ácido hialurónico se encuentra naturalmente en el líquido sinovial de
las articulaciones y contribuye a sus propiedades viscoelásticas. La
viscosuplementación busca complementar estas propiedades y puede utilizarse
para el manejo sintomático de determinados pacientes.
Las recomendaciones internacionales no son completamente uniformes. La
evidencia disponible muestra resultados variables y algunos consensos recientes
plantean que la selección del paciente es relevante para determinar en quién
podría existir mayor posibilidad de beneficio.4,5
En particular, el consenso EUROVISCO publicado en 2024 propone
considerar características individuales del paciente al valorar la utilización
de ácido hialurónico en osteoartritis de rodilla.4
Por otra parte, revisiones recientes continúan señalando que existe
heterogeneidad entre las diferentes formulaciones, poblaciones estudiadas y
resultados clínicos, por lo que la decisión debe ser individualizada.5
“La viscosuplementación no debe entenderse como una alternativa indicada
para todas las personas con osteoartritis. Su utilización debe partir de una
valoración médica que tenga en cuenta la articulación comprometida, la
intensidad de los síntomas, las características del paciente, tratamientos
previos y las expectativas frente al tratamiento”, explica el Dr. Rojas.
El manejo de la osteoartritis no depende de una única intervención. La
OMS recomienda estrategias como ejercicio terapéutico, control del peso cuando
sea necesario, educación, rehabilitación y otras medidas adaptadas a las
necesidades de cada paciente. 1
Mantenerse físicamente activo puede ayudar a conservar la fuerza
muscular y la función articular, mientras que el control del peso puede reducir
la carga sobre las articulaciones que soportan el peso corporal. 1,3
Por esta razón, las alternativas intervencionistas, como la
viscosuplementación cuando está indicada, deben integrarse dentro de un plan
de manejo integral y no reemplazar las medidas de estilo de vida o
rehabilitación.
Las personas deberían considerar una valoración médica cuando presentan:
- Dolor
articular persistente o recurrente.
- Rigidez, especialmente después
de períodos de inactividad.
- Inflamación de una articulación.
- Dificultad
para caminar, subir escaleras o realizar actividades cotidianas.
- Pérdida
progresiva de movilidad o función.
Estos síntomas no necesariamente significan que una persona tenga
osteoartritis. Una valoración profesional permite determinar la causa y
establecer el tratamiento más adecuado.
La carga mundial de la osteoartritis continúa creciendo. Un análisis del
Global Burden of Disease estimó que 595 millones de personas vivían con
osteoartritis en 2020 y proyectó que, para 2050, los casos podrían
aumentar 74,9 % para osteoartritis de rodilla, 48,6 % para la de manos y 78,6 %
para la de cadera.6
Este escenario hace que la educación sobre salud articular sea cada vez
más relevante.
“Nuestro reto es que las personas entiendan que cuidar las
articulaciones no significa esperar a que aparezca un dolor intenso. Reconocer
los primeros síntomas, mantener hábitos saludables y consultar oportunamente
puede ayudar a construir un manejo adecuado y a preservar la movilidad y la
calidad de vida”, concluye
el Dr. Andrey Rojas.

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