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La salud mental
también forma parte del proceso: un metaanálisis encontró síntomas clínicamente
significativos de ansiedad en el 34 % de las mujeres evaluadas alrededor del
diagnóstico de cáncer de mama[1].
·
A través de su
iniciativa “El cuidado lo llevamos en el pecho”, Lilly Colombia invita a
fortalecer las redes de apoyo durante el diagnóstico, el tratamiento y las
etapas posteriores.
La evidencia también muestra la dimensión
emocional de la enfermedad. Un metaanálisis de 39 estudios encontró que,
alrededor del diagnóstico, el 39 % de las mujeres evaluadas presentó síntomas
clínicamente significativos de malestar psicológico, el 34 % de ansiedad, el 31
% de estrés postraumático y el 20 % de depresión1. Estas cifras
recuerdan que el cuidado también debe contemplar la salud mental y el
acompañamiento emocional. Estas necesidades pueden continuar después del
tratamiento: un estudio publicado en 2026 encontró que el bienestar emocional
seguía siendo una de las áreas más afectadas en mujeres tratadas por cáncer de
mama temprano, especialmente por el temor a que la enfermedad regresara[2].
Aunque algunas actividades comiencen a recuperar
su ritmo, las preocupaciones emocionales pueden permanecer. Frente a ellas, una
red cercana no necesita tener todas las respuestas, sino escuchar, ayudar y
comprender que las necesidades de cada persona cambian con el tiempo.
“Cuando hablamos de cáncer de mama, tanto en
el caso de las mujeres como en el de hombres, debemos entender que el cuidado
no termina con el tratamiento. Las necesidades de cada persona pueden cambiar y
contar con una red de apoyo que escuche, acompañe y ayude a mantener el
seguimiento médico, el cual es importante durante todo el proceso. Cuidar
también significa reconocer cuándo es necesario buscar orientación profesional”,
señaló Ana María Bravo, directora médica para Lilly Colombia.
En este contexto, hay formas de acompañar a una
persona que vive con cáncer de mama:
1.
Escuchar antes de
asumir qué necesita
No todas las personas viven el cáncer de mama de
la misma manera. Para algunas, expresar miedo, tristeza o incertidumbre puede
ser importante; otras pueden preferir compañía, ayuda práctica o momentos en
los que la enfermedad no sea el centro de la conversación. Reconocer estas
diferencias permite brindar un acompañamiento que responda a las necesidades de
cada persona, sin imponer una manera determinada de afrontar el diagnóstico.
Preguntar “¿Cómo puedo apoyar?” puede ser un
primer paso. Escuchar sin juzgar, respetar los silencios y evitar la presión
por mantener una actitud positiva todo el tiempo son formas de reconocer que
cada persona vive su proceso de manera diferente.
2.
Convertir la
intención de ayudar en acciones cotidianas
Acompañar no siempre requiere de grandes gestos.
En ocasiones, el apoyo puede expresarse al acompañar una consulta médica,
ayudar con las responsabilidades del hogar, ofrecer compañía durante un momento
difícil o facilitar espacios de descanso. Son acciones que pueden aliviar
algunas de las preocupaciones que aparecen durante el diagnóstico y el
tratamiento.
Este apoyo también puede ser relevante para
mantener la continuidad de la atención. Según un estudio publicado en Colombia
Médica en 2025, realizado en mujeres con cáncer de mama que recibían terapia
hormonal, el 48,9 % de las participantes presentaba una adherencia incompleta
al tratamiento. Entre los factores asociados con una menor adherencia se
encontraba la ausencia de una red de apoyo[3].
Así, una llamada para preguntar cómo se siente,
ofrecer ayuda con una actividad cotidiana o acompañar una cita pueden
convertirse en maneras de estar presentes, respetando siempre su autonomía y
sus preferencias.
3.
Seguir presentes
cuando termina el tratamiento
Finalizar el tratamiento no siempre significa dejar atrás el miedo a que
la enfermedad regrese. Aunque el cáncer esté en remisión, mantener los
controles médicos es fundamental para identificar oportunamente posibles
cambios[4].
El acompañamiento también debe continuar en esta etapa: escuchar las
preocupaciones, respetar los tiempos de recuperación y estar presentes pueden
contribuir al bienestar emocional.
En el marco del Mes Mundial del Cáncer de Mama, es clave reconocer las necesidades de las personas que viven con esta enfermedad, incluidos los hombres, quienes también pueden recibir este diagnóstico, y recordar que el cuidado y el acompañamiento deben mantenerse durante todo el proceso. Este es el propósito de “El cuidado lo llevamos en el pecho”, una iniciativa de Lilly Colombia que busca ampliar la conversación sobre el cáncer de mama más allá de la detección y el tratamiento.
[1] Fortin, J., et al. (2021). “The mental health impacts
of receiving a breast cancer diagnosis: A meta-analysis”. British Journal of
Cancer, 125, 1582–1592. https://doi.org/10.1038/s41416-021-01542-3
[2] The Breast. “Health-related quality of life and fear of recurrence after early breast cancer treatment: Results from a cross-sectional survey”. Vol. 85, febrero de 2026. https://doi.org/10.1016/j.breast.2025.104647
[3] Puerta Alzate, K., Lema
Calidonio, C., Lema Medina, M. y Villa García, P. (2025). “Adherence with hormonal therapy in women
with breast cancer: A cross-sectional study in Medellín, Colombia”. Colombia
Médica, 56(2), e2006613. https://doi.org/10.25100/cm.v56i2.6613
[4] Breast Cancer Research Foundation. “What to Know About
Breast Cancer Recurrence”. https://www.bcrf.org/about-breast-cancer/breast-cancer-recurrence/

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