JÓVENES, DELGADOS Y DEPORTISTAS TAMBIÉN PUEDEN TENER COLESTEROL ALTO
Las alteraciones de los lípidos pueden afectar a cualquier persona, incluso a quienes llevan una vida saludable. Especialistas advierten sobre los riesgos de recurrir al autodiagnóstico con IA o a remedios caseros sin supervisión médica.
La Dra. Yenifer Suárez, jefe del servicio de medicina interna y clínicas médicas de Clínica La Colina, señala que los lípidos altos suelen ser completamente asintomáticos; de hecho, cuando un paciente finalmente experimenta síntomas, usualmente es porque ya está enfrentando un evento cardiovascular importante como un infarto o un ACV (accidente cerebrovascular). "El colesterol es un factor de riesgo que es acumulativo. Si yo no hago algo antes para corregirlo, es muy probable que yo, en mi control de 30 años, tenga un riesgo mucho más alto de sufrir un infarto o un ACV," puntualiza la Dra. Suárez.
Tres mitos frecuentes sobre los lípidos y la salud cardiovascular
Para educar y prevenir, es vital derribar las narrativas erróneas que rodean el cuidado de nuestro corazón y arterias:
● Mito 1: "Soy delgado y hago ejercicio, mi perfil está perfecto". El colesterol cuenta con un componente hereditario sumamente importante. El hecho de que una persona sea sana, se alimente bien, haga deporte y tenga una figura atlética, no asegura que sus niveles de colesterol y triglicéridos estén completamente normales.
● Mito 2: "Todo lo natural es inofensivo". Lo natural no significa que sea inocuo o que no cause efectos adversos en el organismo. Como ejemplo clínico, el consumo de infusiones naturales como la ashwagandha ha generado reportes de hepatotoxicidad severa, llevando a algunos pacientes a requerir trasplantes de hígado.
● Mito 3: "El ejercicio de cardio es el único que reduce el colesterol". Esta es una creencia muy difundida. Los estudios recientes demuestran que el ejercicio de fuerza, como levantar pesas, mejora significativamente el descenso del colesterol LDL y fomenta el aumento del colesterol HDL (el cual devuelve el colesterol acumulado al hígado).
La regla del 70/30: ¿De dónde vienen realmente nuestras grasas?
Una de las confusiones más grandes de la población es el origen de estas sustancias. La Dra. Suárez aclara que no es adecuado clasificar al colesterol simplemente como "bueno o malo", sino entender que el exceso de colesterol, especialmente el LDL, es el que incrementa el riesgo.
● Aproximadamente el 70% del colesterol de tu cuerpo lo produce el hígado. Es vital para funciones estructurales de la membrana celular, la producción de hormonas (como estrógenos, testosterona y cortisol), la generación de ácidos biliares y la producción de vitaminas como la vitamina D.
● Solamente el 30% del colesterol se adquiere mediante la dieta.
● Por el contrario, los triglicéridos tienen un comportamiento invertido: el 70% proviene directamente de los alimentos que consumimos.
● El aumento de los triglicéridos está estrechamente relacionado con dietas altas en carbohidratos, paquetes, ultraprocesados, embutidos y carnes no magras.
● El 30% restante de los triglicéridos se genera internamente en el organismo.
Más allá del colesterol tradicional: la lipoproteína(a) y el riesgo oculto
Hoy en día, la ciencia médica nos demuestra que es indispensable ir un paso más allá del perfil lipídico convencional para salvar vidas. Partículas como la lipoproteína(a), conocida como Lp(a) y las apolipoproteínas son fundamentales en el diagnóstico, la estratificación y el seguimiento del paciente. Estas moléculas tienen un componente genético muy fuerte y están íntimamente asociadas al "riesgo cardiovascular residual", es decir, ese peligro latente que persiste en el organismo a pesar de tener los niveles de colesterol tradicional bajo control.
La Lp(a) es estructuralmente muy similar al colesterol LDL, pero contiene una proteína adicional llamada apolipoproteína(a). Esta particularidad la hace doblemente perjudicial: no solo favorece la aterosclerosis (acumulación de placa en las arterias), sino que aumenta la tendencia inflamatoria y trombótica (formación de coágulos). Al tener un origen principalmente genético, sus niveles suelen mantenerse muy estables durante toda la vida, razón por la cual la recomendación internacional es que toda persona se la mida al menos una vez en la vida.
Identificar esta alteración a tiempo es vital, dado que los pacientes con la Lp(a) elevada pueden presentar eventos cardiovasculares tempranos, incluso si sus niveles de colesterol general no parecen tan altos. Este escenario requiere un control muchísimo más estricto y agresivo de sus otros factores de riesgo. Por su parte, el monitoreo riguroso de las apolipoproteínas se ha consolidado como un marcador indispensable para evaluar y frenar este riesgo cardiovascular residual en cada individuo, de manera personalizada.
Los riesgos de consultar al "Dr. ChatGPT"
Con la facilidad tecnológica actual, algunas personas están cargando sus resultados de laboratorio en herramientas de Inteligencia Artificial para recibir interpretaciones rápidas y evitar la consulta clínica. Como especialista, la Dra. Suárez es clara frente a esta tendencia: "Siempre hay que revisar la información de ChatGPT porque eso es inteligencia artificial y lo que hace es tomar información que está en todo el internet y te da a ti respuestas que probablemente no están totalmente comprobadas y no tienen método científico que es como debemos actuar los médicos".
La dislipidemia deja de ser un tema silencioso cuando se entiende su verdadero alcance: una condición altamente frecuente, muchas veces invisible y fuertemente influenciada por factores genéticos, metabólicos y de estilo de vida. En un contexto donde más de la mitad de los pacientes en Colombia no logra controlar adecuadamente sus niveles de colesterol y triglicéridos, el reto no es sólo médico, sino también cultural. Derribar mitos, comprender el origen real de estas grasas y acudir a información confiable se vuelve clave para prevenir eventos cardiovasculares que, en muchos casos, llegan sin aviso. En salud cardiovascular, actuar a tiempo no es una opción: es la diferencia entre la prevención y la urgencia.

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