miércoles, 17 de junio de 2026

 TODO LO QUE DEBE SABER SOBRE EL HANTAVIRUS: CONTAGIO, PREVENCIÓN Y POR QUÉ LOS EXPERTOS DESCARTAN UNA PANDEMIA

A propósito del reciente brote detectado en un crucero de expedición internacional, en el que las autoridades sanitarias confirmaron casos asociados a la variante de los Andes, el hantavirus ha vuelto a ser tema de conversación pública. Sin embargo, los especialistas hacen un llamado a evitar el alarmismo y aclaran que no se trata de un microorganismo nuevo ni de una amenaza inminente de pandemia, sino de un patógeno estudiado desde hace décadas.

Los hantavirus conforman un grupo de virus que circulan principalmente en roedores silvestres. El contagio en humanos suele ocurrir al inhalar partículas virales presentes en la orina, la saliva o las heces de animales infectados, una situación que se facilita en espacios cerrados o con escasa ventilación. La variante de los Andes, detectada en el reciente brote, genera particular atención médica porque es la única con evidencia documentada de transmisión entre personas, aunque esto solo ocurre bajo circunstancias de contacto estrecho y prolongado.

La infección puede derivar en afecciones severas, siendo el síndrome cardiopulmonar el más frecuente en la región. Los síntomas iniciales aparecen entre una y ocho semanas tras la exposición e incluyen fatiga, fiebre, dolores musculares y molestias gastrointestinales. Días después, se puede presentar tos y dificultad para respirar debido a la acumulación de líquido en los pulmones.

“Este grupo de virus puede causar dos grandes cuadros clínicos: el síndrome cardiopulmonar, más frecuente en América, y la fiebre hemorrágica con síndrome renal. Para Colombia, aunque el riesgo de introducción existe, actualmente es bajo y no representa una amenaza de pandemia. En el país se han realizado estudios serológicos que sugieren exposición previa al virus en algunas zonas, particularmente en la costa Atlántica, pero el principal escenario de riesgo estaría relacionado con el ingreso de una persona infectada. Hoy no existe evidencia de transmisión masiva ni señales que indiquen una situación de emergencia sanitaria”, explica Carlos Álvarez, epidemiólogo y vicepresidente de Salud de Clínica Colsanitas.

Dado que la principal vía de contagio sigue siendo la exposición a las secreciones de los roedores y no la transmisión masiva entre humanos, las medidas de prevención se enfocan en el control ambiental. Para reducir cualquier probabilidad de riesgo, se recomiendan las siguientes pautas:

      Controlar el contacto con roedores: sellar posibles vías de ingreso a viviendas, lugares de trabajo y zonas de acampar, prestando especial atención en áreas rurales.

      Limpieza segura de espacios cerrados: si se detectan rastros o excrementos de roedores, es imperativo ventilar el lugar antes de ingresar. Se debe evitar barrer en seco; en su lugar, es necesario humedecer las superficies con desinfectante antes de limpiar para impedir la dispersión de partículas infecciosas en el aire.

      Higiene general: mantener un lavado de manos frecuente y consultar siempre información médica verificada para evitar la desinformación ante la aparición de este tipo de noticias sanitarias.

Aunque no existe un tratamiento antiviral específico, la detección temprana y el soporte clínico oportuno son determinantes para el manejo de la enfermedad.

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