EL ARTE COMO EXPERIENCIA DE REHABILITACIÓN: 32 PERSONAS CON DISCAPACIDAD VISUAL PRESENTARÁN 64 OBRAS EN UNA EXPOSICIÓN QUE ABRIRÁ EL 22 DE OCTUBRE
● El CRAC y la Casa Delegada del Quindío presentarán una muestra que reúne obras creadas por personas ciegas y con baja visión en sus talleres artísticos.
● A través de la iniciativa “Sintiendo el pasado, creando el futuro”, los participantes exploran sus recuerdos, las experiencias del presente y aquello que imaginan para su futuro.
● La pintura y la escultura permiten poner en práctica habilidades trabajadas durante la rehabilitación y abrir espacios de expresión y participación cultural.
Las obras surgen de un proceso en el que personas ciegas y con baja visión se acercan a la pintura y la escultura como medios para contar sus propias vidas. Algunas retoman una práctica que conocían antes de perder la visión; otras descubren por primera vez las posibilidades de un pincel o de los materiales.
La exposición busca poner en el centro a los participantes como creadores y acercar al público a las historias y las formas de trabajo que existen detrás de cada obra.
El tacto, la memoria y la imaginación como herramientas de creación
A través de la iniciativa “Sintiendo el pasado, creando el futuro”, los participantes trabajan sobre tres momentos: los recuerdos de su vida, las experiencias del presente y aquello que imaginan para el futuro. Así, una pintura puede representar una persona, un lugar, un recuerdo o un sueño que todavía no se ha cumplido.
Una de las participantes, por ejemplo, decidió representarse junto a su pareja en una góndola en Venecia; otra imaginó estar con su esposo en Suiza observando las auroras boreales. Son escenas que reflejan aquello que quieren vivir y expresar, y que encuentran en el arte una forma de tomar cuerpo.
María del Carmen Torres, artista y tallerista rehabilitada en el CRAC, acompaña este proceso y ha desarrollado diferentes formas de acercar a los participantes a los materiales. El tacto adquiere un papel fundamental para reconocer texturas, ubicarse en el espacio y experimentar con el pincel. La memoria, los olores y la imaginación también intervienen en la creación.
De esta manera, una obra puede surgir de una emoción, una experiencia o una imagen recordada. El trabajo artístico permite que cada participante explore cómo representar aquello que quiere contar sobre su vida.
De la rehabilitación a la participación cultural
Los talleres vinculan la creación artística con habilidades que se trabajan durante la rehabilitación, como la orientación espacial y el uso de otros sentidos diferentes a la visión.
“El arte se convierte en estos talleres, en un medio para poner en práctica muchos elementos que se entrenan durante la rehabilitación como el desarrollo de otros sentidos diferentes a la visión, la orientación espacial, los procesos básicos mentales, las habilidades cognitivas, perceptivas y psicomotoras, así como la adquisición de hábitos y actitudes positivas que favorecen la participación del usuario en diferentes ámbitos sociales, incluyendo el cultural”, señala Martha Lucía Niño, terapeuta ocupacional y subdirectora del programa de baja visión del CRAC.
Para los participantes, la pintura y la escultura se convierten en un medio para darle forma a su historia de rehabilitación, reconocer sus capacidades y recuperar la confianza en lo que pueden hacer.
Con la presentación de las 64 obras, el CRAC y la Casa Delegada del Quindío abrirán un espacio para conocer otras formas de crear y las historias de sus autores.
La muestra busca reconocer a las personas con discapacidad visual como creadoras y participantes de la vida cultural. Cada obra reúne una expresión artística y un proceso de aprendizaje que permite dar forma a lo que se recuerda, se siente, se imagina y se sueña.

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