· El consumo
excesivo y habitual de azúcar puede favorecer alteraciones metabólicas que
aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular y daño arterial, incluidas las arterias
de las piernas.
· Las bebidas
azucaradas son una fuente importante de azúcares añadidos y su consumo
frecuente se relaciona con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardíaca.
· La diabetes
puede dañar los vasos sanguíneos y comprometer la circulación arterial de las
piernas.
· En
Halloween, la recomendación no es prohibir los dulces, sino reconocer que la
frecuencia y la cantidad de azúcar consumida a lo largo del tiempo importan
para la salud.
El problema no está en consumir un dulce de manera ocasional, sino en mantener hábitos alimentarios con exceso de azúcares añadidos, especialmente a través de bebidas azucaradas. Con el tiempo, estos patrones pueden favorecer el aumento de peso y elevar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.
¿Qué ocurre en los vasos sanguíneos cuando la
glucosa permanece elevada?
La glucosa es una fuente de energía para el
organismo. Después de comer, sus niveles en la sangre aumentan y el cuerpo
utiliza mecanismos hormonales, entre ellos la acción de la insulina, para
regularlos. Sin embargo, cuando existe diabetes y los niveles de glucosa
permanecen elevados durante periodos prolongados, pueden producirse daños en
los vasos sanguíneos y en los nervios.
“La salud vascular no depende solamente de cuidar
las venas o de prestar atención a los síntomas en las piernas. También es
importante controlar los factores metabólicos, como la glucosa elevada, porque
la diabetes puede afectar las arterias y comprometer la circulación de las
extremidades”, explica el doctor Alberto Muñoz Hoyos, reconocido cirujano
vascular y endovascular.
Una de las consecuencias de la diabetes es el mayor
riesgo de enfermedad cardiovascular. El compromiso puede incluir las arterias
que llevan sangre al corazón y al cerebro, pero también las que irrigan las
piernas y los pies. Cuando el flujo sanguíneo hacia estas extremidades
disminuye por enfermedad arterial periférica, pueden aparecer dolor al caminar,
heridas que tardan en cicatrizar y, en casos avanzados, complicaciones graves.
Las bebidas azucaradas, un factor que merece
atención
Las gaseosas, las bebidas energizantes, las bebidas
deportivas azucaradas y algunas bebidas de frutas contienen cantidades
importantes de azúcares añadidos. Según información divulgada por los Centros
para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), una
lata de gaseosa regular de aproximadamente 355 mililitros puede aportar
alrededor de 10 cucharaditas de azúcar añadida.
El consumo frecuente de estas bebidas se asocia con
aumento de peso, obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedad cardíaca. Por eso,
revisar las etiquetas nutricionales, elegir agua como bebida habitual y reducir
el consumo de productos con azúcares añadidos son medidas que pueden contribuir
a una alimentación más saludable.
¿Significa esto que hay que evitar todos los dulces
en Halloween?
No necesariamente. Una celebración ocasional no
determina por sí sola el desarrollo de diabetes o enfermedad cardiovascular. La
recomendación consiste en evitar que el exceso se convierta en una práctica
cotidiana y prestar especial atención a los hábitos que se mantienen durante
meses y años.
“La prevención vascular requiere una mirada
integral. Además de realizar actividad física y evitar el tabaquismo, es
importante controlar la glucosa, la presión arterial y el colesterol, y
consultar oportunamente cuando aparecen síntomas como dolor al caminar, cambios
en la temperatura de los pies o heridas que no cicatrizan”, señala Muñoz Hoyos,
director científico de la Clínica Vascular de Bogotá.
En una fecha asociada con el consumo de dulces, el
mensaje es sencillo: disfrutar de Halloween no tiene por qué convertirse en
motivo de alarma. Lo importante es comprender que la salud vascular también se
construye con decisiones cotidianas, como moderar los azúcares añadidos,
mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y controlar
los factores de riesgo metabólico.

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